EDITORIAL

 

¡Las casas son como las naranjas! 30 de Enero de 2005

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El sagrado derecho de todo comprador es que le den el mejor precio, la mejor calidad, y el mejor servicio, y para lograrlo debe estar en disposición de invertir algo de su tiempo, pero sobre todo tener una capacidad de análisis y sobre todo de síntesis, que le permita tomar su mejor decisión, haciendo un cuadro comparativo de aquellas mercancías o servicios que está buscando adquirir, para elegir el más adecuado.

De todos modos la compra de una casa en la mayoría de las ocasiones es una decisión mas emocional que racional, pues el comprador simplemente si le gusta, moverá cielo, mar y tierra para quedársela, no importando el precio, ni las condiciones económicas que le impongan.

Ante un escenario como el anterior, la regla es que no hay regla y ahí no cabe ningún análisis, y mucho menos una síntesis para hacer un elaborado cuadro donde racionalmente se tome la decisión de compra.

Pero cuando un comprador está buscando adquirir bajo la fórmula del "Trato Directo" porque considera que ahí logrará un mejor precio, un mejor servicio, y mejor calidad de inmueble, lo mas seguro es que no obtenga ninguno de los tres por las razones que expongo a continuación.

En primer lugar, no obtendrá el mejor precio, pues la frase "Trato Directo" le hará creer que ya lo está obteniendo pues al no haber inmobiliaria o corredor de por medio, le saldrá mas barata... esto es tan falso como una moneda de tres pesos, porque en realidad lo que está sucediendo es que el precio de esta propiedad, está sobrevaluada en mas de un 90% de los casos, pues al no haber una inmobiliaria o profesional de los bienes raíces que asesore al dueño en el precio real de mercado, éste último le pondrá el precio visceral que considere, y el comprador si acaso le gusta el inmueble, acabará pagando dicho sobreprecio, que se le reflejará en una dificultad para el día que desee venderla.

Adicionalmente ese "Trato Directo" le habrá eliminado su capacidad de síntesis, pues la creencia de que está comprando barato sin corredores de por medio, le habrá impedido hacer su cuadro comparativo.

En segundo lugar lo que menos obtendrá el comprador es un buen servicio, pues casi siempre el propietario en un "Trato Directo" lo que hace es maltratar a su comprador no atendiendo la llamada de inmediato, no dándole la cita cuando quiere, y realizando una serie de actitudes que parecieran que mas bien es una molestia atender compradores que se traducen en una imagen de vender "rogando a Dios que no se venda"...

Por último nunca obtendrá calidad, pues si acaso el inmueble tiene vicios ocultos, el dueño no los expondrá, como si lo hace un corredor que conoce su oficio, y que no importando los defectos que pueda tener un inmueble, éste se los dirá al comprador, asesorándolo en todas las alternativas de solución que se pueda aplicar al caso.

Por las tres anteriores razones, el comprador que desee hacer una compra profesional, quizás deba de pensar en que no es tan malo adquirir un inmueble que se encuentre en el inventario de una inmobiliaria, pues la o las casas que ésta tenga promoviendo, ya está valuadas, checadas, investigadas, y mas que nada lo que el comprador debe "digerir" es que una propiedad que está siendo trabajada por un corredor o empresa inmobiliaria, representa costos directos e indirectos que normalmente NO tiene un dueño en su "Trato Directo".

Dentro de una elemental lógica las casas inventariadas en una inmobiliaria están en mejor precio, que los "Tratos Directos" pues el profesional en Bienes Raíces no le interesa tener casas que no se vendan, sino contar con un inventario que tenga una probabilidad razonable de desplazamiento.

Ahora bien y pareciera que cambiaremos de tema, pensemos por un momento que me levanto en la mañana y deseo servirme mi jugo de naranja...

Que debe de suceder para que yo cuente con ese jugo de naranja ?

Lo primero es saber que tengo un mercado o un super cerca de mi casa, y en caso de clase media, cuento con una muchacha o trabajadora doméstica a la que le pago un sueldo, para ir por el "mandado" en el cual ella traerá las naranjas.

Ella llegará al puesto y observará una gran cantidad de piezas de esta bella y jugosa fruta, dándose a la tarea de seleccionar los mejores ejemplares, los observará, los colocará en sus manos, los palpará, y decidirá cuales poner en el carrito del super por su grado de madurez, color, brillantez, forma, y calidad.

Quizás traiga alguna cantidad extra de la acostumbrada si observa que hay una oferta especial, o quizás traiga menos de lo normal, si ve que no le "alcanza"...

De todos modos tendrá que traer naranjas para el jugo de cada mañana...

Al llegar a casa las colocará en el frutero, las almacenará y cada día en la mañana se dará a la tarea de procesarlas en el exprimidor o extractor según el gusto del "patrón", y vaciará el sabroso líquido en un transparente vaso de cristal, que permita ver el vivo color de la naranja.

Lo llevará a la mesa junto con el desayuno, y finalmente será degustado, disfrutado y consumido por el patrón, quien en algún momento estableció la ejecución rutinaria, diaria e incondicional, de tener jugo fresco todas las mañanas.

La cuestión que me salta a la cabeza, es porqué en este caso "el patrón" no prefirió el "Trato Directo"?, es decir porqué no se fue directamente al campo con el agricultor, ahorrándose la intermediación del Mayorista, del Transportista, del Minorista, así como el sueldo de la muchacha que es utilizado en el traslado al super, la selección, la transportación a casa, el almacenamiento, el procesamiento y la entrega final en la mesa del desayuno?

Con tanta intermediación un jugo hubiera salido casi gratis si hubiera ido con el agricultor, pero me quedo pensado que quizás tampoco porque la gasolina y casetas de traslado con el agricultor, quizás hubieran rebasado el costo final del jugo en la mesa.

El Mito de que un "Trato Directo" resultará mas barato, es demostrablemente falso, pues los aparentes caminos que intentamos seguir para generar falsos ahorros se traducen en errores de decisión y en una adquisición mas costosa que con una racional intermediación.

Por lo anterior debo de decir que las casas son como las naranjas, las encontramos fácilmente en el super, es decir en las inmobiliarias, podemos hacer una selección mas racional y tener mas que a una muchacha que nos prepare el jugo, a un profesional de los Bienes Raíces, que nos muestre el jugo y la pulpa de lo que hay en el mercado.

La intermediación o mas bien dicho la mediación inmobiliaria es un servicio que no solo NO tiene costo para el comprador de una casa, pues este servicio es pagado por el propietario quien restará del precio final, la comisión que servirá para darle una asesoría, y muchas veces una buena cantidad de paseos al comprador, a costa del corredor.

Si alguien absorbe costos y riesgos, en realidad es el corredor, que a diferencia de la trabajadora doméstica, éste no tiene sueldo base y mas bien está a "destajo" tratando de dar un resultado, el cual probabilísticamente se sabe que nunca venderá el 100% de las casas que se le encomienden a la venta...

Así como habrá naranjas que no logren venderse y se vayan a la basura, habrá casas que no se vendan, quemándose en el mercado por haber quedado sobrevaluadas, por lo que el inventario de un corredor es mas seguro que esté en su justo precio, pues la realidad es que los corredores no queremos tener casas parecidas a naranjas que ya se estén arrugando de maduras...

Claudio Márquez Passy

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CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY
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